Expectativa/realidad de estudiar inglés en el exterior

El sueño de Juan Camilo Areiza siempre fue, desde que estaba en el colegio, estudiar inglés en el exterior, pero no en cualquier lugar ni de cualquier manera. Quería tener un contacto real y permanente con el idioma, en una ciudad donde prácticamente no hablaran español. Para este propósito consultó en el Colombo Americano y se dio cuenta de que ELS Language Center “tenía cursos en demasiadas ciudades y de varios tipos, además no era tan costoso como en otras partes”, cuenta.

Hasta el curso 10 del programa de adultos, Juan Camilo no sabía a dónde ir, solo tenía claro que quería salir de su zona de confort y arriesgarse a vivir una aventura en el exterior que le fortaleciera su competencia en inglés y, cuando el día llegara, tener una base sólida. Base que el Colombo le dio, dice ahora desde Portland, Estados Unidos. ¿Cuáles eran sus expectativas antes de emprender el viaje ‘a la ciudad verde’ y ahora que lleva más de tres meses estudiando allí?

Expectativa

Desde el primer semestre de su carrera en ingeniería financiera, Juan Camilo ya sabía que haría un viaje así al terminar materias, para luego volver y realizar la práctica. Exactamente igual sucedió y con el apoyo de su familia, del Colombo Americano y de ELS lo logró. Las expectativas un par de meses antes de volar las describía como “estar asustado y contento a la vez”, pues nunca había estado fuera del país tanto tiempo (seis meses) ni había vivido lejos de sus padres.

“Tendré que defenderme yo mismo”, dijo en el momento. Ya sabía que iría a Portland, Oregón, porque cumplía con las características que él deseaba para poder practicar inglés constantemente; que asistiría a un curso intensivo de lunes a viernes el cual comenzaba al día siguiente de llegar; y que viviría con una familia nativa, mas no se la habían asignado.

Respecto a la convivencia familiar pensaba: “Difícil al principio, digo yo. Hay que hablar mucho con ellos. Me gustaría ser amigo de la familia y que me muestren mucho de la cultura, no sentirme como un extraño”.

Realidad

Ahora que ya es ese “principio” y está en Estados Unidos desde agosto, Juan Camilo se siente feliz, ya se ha adaptado. Incluso, sale con un amigo nativo que conoció inmediatamente llegó, juega tenis con otro y fútbol con los compañeros de Concordia University, donde ve las clases de inglés avanzado. La Universidad le queda a 24 minutos en bicicleta en una ciudad ideal para ciclistas, y a veces sale a pasear con su familia anfitriona, conformada por una mamá paramédica y su hija.

Lo anterior vislumbra lo que más le gusta de la ciudad: la gente. “Siempre son amables, buscan ayudar. Por ejemplo, el primer día, el conductor que me llevó del aeropuerto a mi casa ya es amigo mío y me ha llevado a conocer varios lugares naturales”. Además, se siente bien porque en Portland hay libertad, nadie juzga a nadie, expresa. Es una ciudad bella, llena de árboles, “mucho más verde que Medellín”. Y los días, aunque han estado soleados, se volverán un poco grises con el invierno.

Camilo no se arrepiente de la decisión que tomó, siente que ha aprendido mucho más que la estructura del idioma. Está aprendiendo a interpretar textos, realizar escritos académicos, reportajes, presentaciones y, sobre todo, está haciendo su sueño realidad: un contacto real y constante con el inglés y la cultura que lo rodea.

 

Escucha a Juan Camilo antes de viajar y después, desde Portland.

 

Juan Camilo Areiza nos comparte algunas fotografías de su experiencia en Estados Unidos

Juan Camilo Areiza en Portland, Oregon



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