fbpx

DOSADOS

Entre tantas cosas positivas que dejaron las vanguardias artísticas encontramos el trabajo en grupos, que hasta antes del Impresionismo era nulo. Solo hasta finales del siglo XIX los artistas comienzan a juntarse para pensar, proponer, crear y ejecutar sus proyectos, y en general sus programas artísticos. Este carácter colectivo se ha mantenido desde entonces ─aunque con altibajos y cambios, por supuesto─, con un importante auge entre las décadas del 60, 70 y 80, contribuyendo a un campo cultural más extenso, no solo entre los artistas, sino también entre los diferentes agentes del circuito.

Recientemente la Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell y la Sala de arte Suramericana han retomado sus acciones conjuntas para dar lugar a un proyecto expositivo que se divide entre estos dos espacios, pero que igualmente se complementan entre sí, ampliando sus perspectivas y aportando sentido al espacio público-privado en el que se insertan las prácticas artísticas contemporáneas. Estas instituciones ─que comparten la singularidad de su especie, al no entrar en la categoría de galería ni de museo─ después de 20 años vuelven a coincidir en un proyecto expositivo que marca nuevamente un hito en la historia cultural de la ciudad, no solo por el trabajo colaborativo que este implica entre el Colombo y Sura, sino también entre Bogotá – Medellín, pues dos artistas de la capital dialogan con dos locales.

Dosados es el nombre que lleva este proyecto colectivo en el que confluyen ─liderados por Julián Posada─ Iván Hurtado, Luz Lizarazo, Jorge Julián Aristizábal y Miler Lagos.

La exposición presenta cuatro visiones sobre problemas contemporáneos que los artistas nombran y señalan con espíritu crítico o reflexivo: corrupción, género y espiritualidad, recursos naturales / ecología y un ideal de desarrollo fallido reclaman su sitio en estos dos espacios [Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell y Sala de arte Suramericana] para establecer un encuentro entre sí y con los otros, o también un desencuentro entre diversas cuestiones que conviven e interactúen en sala. (Posada, 2020)

En la Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell Hurtado presenta una de sus deconstrucciones arquitectónicas en las que conjuga su interés por el paisaje, la memoria histórica, y por supuesto la estética, retomando una vez más los vestigios del modernismo y las vanguardias que indagaron acerca de los elementos más básicos de la imagen. Lizarazo por su parte nos deleita con la belleza que caracteriza a sus piezas, en esta ocasión con su proyecto La razón de las plantas (2019) una serie de esculturas de plantas y flores realizadas en vidrio soplado, material idóneo para hablarnos de la dualidad propia de nuestro entorno: fragilidad / fuerza, luz / oscuridad, vida / quietud. Aristizábal una vez más recurre a la historia política del país para narrar, desde la anécdota cotidiana, una crisis económica que ha ocupado los primeros puestos en las listas de corrupción en Colombia; se trata del descalabro de Interbolsa con la cual el artista realiza una metáfora de la encrucijada que estos sucesos representan para sus víctimas. Por último, Lagos, siguiendo su preocupación por los recursos naturales, realiza una instalación en la que incorpora la Quebrada Santa Elena, vecina de la institución, como una forma de traerla a la superficie, rememorarla “y señalar la influencia que ha tenido los ríos en el trazado y desarrollo de las ciudades”.

Estas reflexiones y formalizaciones se extienden hasta la sala Sura donde cada uno de sus autores amplía sus proyectos a través de obras de gran formato que complementan significativamente las instaladas en el Colombo Americano. El aviso original de InterBolsa ─que dio lugar al proyecto Laberintos de Jorge Julián Aristizábal─ se instala en la sala para señalar ─con el dedo en la llaga─ el fracaso de la ética en la sociedad, el abuso del poder y su corrupción, y el perjuicio irreparable de las víctimas (Posada, 2020). Luz Lizarazo dispone su mirada sobre género ─recurrente a lo largo de su trabajo─ para crear dos imágenes complejas y potentes en las que la autora utiliza toda una serie de simbologías y referencias del mundo animal para hablarnos del inconsciente; una pregunta sobre lo que está fuera de nosotros mismos, aquello que definitivamente no controlamos. Iván Hurtado aprovecha las dimensiones del espacio para invitar al visitante a sumergirse en su juego geométrico y sensorial, que crea a partir de las formas, el color y el carácter mutante de su pieza Geometrías permeables. En Suramericana Miler Lagos presenta una instalación, que en primera instancia no nos deja muy claro su autoría, pero en la que surge ─como en todos sus proyectos─ el interés por explorar los materiales y sus procesos, y que nos devuelve un poco a su proyecto de grado Lugares soberanos (2002).

Entre estas obras de arte, la concertación de los artistas para generar el proyecto, la mediación de Julián Posada entre el Colombo Americano y Suramericana, y la coincidencia de estas dos instituciones, hallamos la esencia de la colectividad. Se reafirma aquí la necesidad de retomar algo transversal que las vanguardias nos enseñaron; volver a la conversación, al intercambio de ideas, a las propuestas en grupo, la construcción conjunta, e incluso interdisciplinar. Dosados se plantea como un ejercicio dialógico, que puede ser propuesto por fuera como una excusa para pensarnos desde allí, y retomar de este proyecto expositivo lo que su nombre sugiere: intentar desvanecer las fronteras, tanto geográficas como egocéntricas, que tanto afecta al campo artístico.

Por Erika Sosa
Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell

 



WhatsApp Escríbenos por WhatsApp
X