Edición 125 Revista Kinetoscopio

Dirigido por Joel & Ethan Coen
Editorial

A la vez productores, guionistas, montajistas y directores, los hermanos Joel & Ethan Coen han hecho una carrera a cuatro manos absolutamente brillante. La Academia de Hollywood, los BAFTA, los Globos de Oro, Cannes, Venecia, San Sebastián… todos se han rendido frente a un cine evidentemente de autor, pero hecho por dos hermanos, al parecer por completo simbióticos a la hora de emprender un proyecto fílmico. Las diferencias de criterio que pudieran tener aparentemente se anulan al momento de trabajar y esa armonía se ha traducido en una total coherencia, en un estilo que es absolutamente particular y reconocible a metros de distancia. Una película de los Coen se ve y se siente diferente. Su humor negro, su ironía, su capacidad de burlarse del norteamericano mediocre, lo punitivos y burlones que pueden ser… todo puesto al servicio de unas historias brillantemente ejecutadas que los convierten en referentes obligados del cine de hoy.

Quizá con la excepción de Balada de un hombre común, el cine de los hermanos Coen no es exactamente un compendio de virtudes humanistas ni de exploraciones trascendentales del alma humana. Los personajes de sus películas o están francamente caricaturizados o son representaciones esquemáticas, estereotipos antes que seres tridimensionales. Pese a eso funcionan perfectamente dentro de su universo autoral, pues su cine –que es una vampirización continua de géneros fílmicos– es el nicho óptimo para alojarlos. Nadie podría acusar a los Coen de hacer una representación fidedigna de la vida real: eso no les interesa.

Por eso el cine de género les sienta bien, pues al partir de unos códigos previamente establecidos y reconocidos por los cinéfilos, no tienen que pretender que están reflejando especularmente la vida, sino al cine mismo. Comedia de situaciones, comedia romántica, thriller, western, sátira… todo les sirve, todo lo exploran, todo parece clásico y a la vez nuevo en sus manos. ¿Ustedes dirían que Jeff Lebowski es el prototipo del detective hard boiled del cine negro? ¿Verdad que no? Y sin embargo El gran Lebowski es la manera Coen de entender este género. La balada de Buster Scruggs, estrenada en 2018 en el Festival de cine de Venecia, nos presenta un panorama del western que parece adosado a los cánones del género y sin embargo es 100% Coen. El viejo libro de cuentos del far west en el que se supone se basa el filme fue en realidad escrito por ellos mismos y cada una de las historias, pese al espacio-tiempo definido en el que transcurren, es a la vez un homenaje a su propia manera de narrar y de describir efectivamente con imágenes. Clasicismo y modernidad mezclados, he ahí a los Coen.

En este número de Kinetoscopio ellos son nuestros invitados. Feliz lectura.

–El editor



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